Entrevistas/la ECAM

Entrevista a Gonzalo Salazar-Simpson, director de la ECAM (Parte I)

Entrevistamos al productor Gonzalo Salazar-Simpson que toma el relevo como director de la ECAM y nos desvela sus opiniones sobre la situación actual del cine español, sus planes para potenciar la escuela en pleno proceso de transformación económico y cultural y la necesidad  de luchar por llevar a cabo aquello que deseamos, a pesar de los recortes.

P. Es usted Licenciado  en Administración y Dirección de Empresas,  presidente de la Asociación Estatal de Cine (AEC),  productor de cine y teatro en la productora LAZONA y desde hace cuatro meses director de la Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de Madrid (ECAM). ¿Cómo se definiría?

R. Como un aficionado al cine y al teatro, básicamente. Lo que ya no soy es Presidente de la AEC. Al ocupar el cargo en dirección  de la ECAM  he dimitido de mis funciones,  ya que soy incapaz de manejar tantas cosas a la vez y uno corre riesgo de hacerlas todas mal.

P. Con tantos trabajos que desempeñar. ¿Cómo consigue compatibilizarlo con su vida personal?

R. ¡Qué vida personal! Cuando te dedicas a algo como esto mi vida personal se encuentra totalmente implicada en la profesional. Y durmiendo menos. (risas)

P. Nos encontramos en un contexto social-político donde la cultura y en concreto el sector cinematográfico está muy debilitado en nuestro país. Como productor y nuevo director de la ECAM. ¿Cuáles van a ser sus objetivos a seguir para impulsar el reconocimiento de la escuela y su relación con el sector cinematográfico?

R. Como productor, ante la situación que nos encontramos, la clave está en la búsqueda de nuevos mecanismos de financiación de las películas. El modelo se ha ido deteriorando en los últimos diez años de modo que antes de las diez posibles piezas de financiación,  con cinco te valía para armar la película y ahora hay sólo cinco, con lo cual significa que la película no se hace, por lo que hay que generar nuevas  alternativas. Hasta el momento son pocas las alternativas, han sido los incentivos fiscales, la incorporación de los operadores de cable como compradores o inversores en cine y poco más.

La clave creo que está fuera, en la generación de ventas internacionales y de participación/coproducción internacional desde el origen del proyecto. Hasta ahora, el cine español, por lo general terminaba las películas y una vez terminadas se intentaba venderlas fuera. Creo que ahora, a nivel guión y proyecto hay que empezar a buscar posibles preventas y coproductores como se realiza en otros países.

P. Es decir, intentar hacer películas a nivel europeo y no a nivel español.

R. Desde el punto de vista financiero sí. El sector aquí es relativamente pequeño, somos 40 millones de habitantes y los costes no son inferiores a mercados de 80, 120 o 200 millones de habitantes con lo cual no tenemos más remedio que ampliar las posibilidades de financiación si queremos seguir haciendo un cine a mi juicio imprescindible, que es el cine que podríamos llamar de “clase media”, que son películas de 2’5 y 4 millones de euros aproximadamente. Para las películas más pequeñas esto no sería necesario y las películas más grandes ya se arman de esa manera, pero ese cine de “clase media”, a mi juicio, es de donde ha salido toda la gente que merece la pena en el cine español y por lo tanto hay que luchar por seguir haciendo ese tipo de películas.

P. ¿Y cómo director de la ECAM?

R. Mi objetivo en la escuela es profesionalizar el sentido de la misma. Me gustaría que aquí no se tuviera un espíritu estrictamente académico sino que fuera más profesional. Me refiero a que la actitud de los alumnos, de los profesores y de la propia escuela tiene que ser profesional, no académico, es decir, un alumno con una visión estrictamente académica tendrá una actitud más pasiva que si saltamos a una vía profesional donde la actitud tiene que ser activa, preparado para el mundo laboral.

Esta escuela pretende estar en contacto directo con el oficio y alejarse del espíritu teórico-académico, no sólo en contenidos sino también en actitud. Para eso, los profesionales del sector van a entrar en la escuela, desde  profesores que estén en activo y actualizados hasta la creación de alternativas para que los profesionales del sector conozcan a los alumnos  a través de diferentes mecanismos como  los talleres de proyección,  acuerdos como el que tenemos con Antena 3 Films para el desarrollo de proyectos, el pitching de guiones, y otros muchos en lo que estamos trabajando.

P .Ha comentado la intención de seguir una línea similar a la Escola Superior de Cinema i Audiovisuals de Catalunya (ESCAC) con una potente imagen de cara al exterior gracia a sus realizadores pero también sus errores. ¿Cuáles son desde su punto de vista?

R. En mi opinión creo que no tiene nada que ver estudiar cine en la ESCAC con estudiar en la ECAM. No creo que seamos competencia. Ellos son Grado, supeditados al mecanismo académico de las universidades catalanas, por lo tanto hay muchas clases que se imparten en catalán, y la gente que va a estudiar allí, o bien no tiene miedo a aprender catalán o son catalanes directamente. Me gustaría tener más que ver con ellos, hermanarnos más, porque al final, allí también se está formando a futuros compañeros de nuestros alumnos.

Creo que hacen una cosa muy bien, que es la comunicación, con un sentido de pertenencia y de comunidad bastante fuerte, como una gran familia. Se comunica muy bien la imagen de la ESCAC,  de lo que nosotros carecemos. Debemos  mejorar el marketing y la comunicación de la ECAM frente a la ESCAC.

Respecto a los errores tendría que valorarlo pausadamente. El mecanismo de la realización  de la práctica final es distinta  donde todo el mundo no tiene  las mismas oportunidades de rodar. La ESCAC al final del proceso se convierte en una especie de tribunal seleccionador de proyectos y eligen los que consideran oportunos. La imagen que nos llega de la ESCAC es Bayona, Kike Maíllo y la  que no nos llega es la de todos aquellos que no han rodado. Esta es la primera cosa que creo que hacemos mejor que ellos.

P. ¿Y con respecto a posibilidad de la creación de una productora propia en la ECAM como ocurre en la ESCAC?

R. La constitución de una productora propia tiene ventajas e inconvenientes. Las ventajas que tiene es que efectivamente la atención la pones en tus alumnos para producir largometrajes y los inconvenientes son varios, primero que compites con el resto del sector, esto es una escuela y no tiene como finalidad competir con productoras y en segundo lugar, te limitas. En Madrid está el 70% de la producción audiovisual, ¿por qué me voy a limitar  a una productora que se llame “ECAM Producciones” si hay 80 productoras ahí fuera? Lo que me gustaría es generar un vínculo entre esas productoras y los alumnos. Estoy trabajando en un proyecto que consiste en la generación de un espacio donde todos y cada uno de los alumnos de esta escuela tengan un apoyo para poderse colocar fuera. Sería un paso intermedio y mucho mejor que una productora. Ayudar e incentivar  a que los alumnos realicen sus proyectos para que tengan posibilidad de llegar a aquellas productoras donde sea más fácil que el proyecto sea viable.   Todo esto me parece mejor solución que tener una productora propia. Además, serviría de gran apoyo cuando los alumnos salen al mercado laboral después de haber estado tres años en una burbuja académica.

Por Iván Pérez y Jorge Anguis Díaz

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