Entrevistas/la ECAM

Entrevista a Gonzalo Salazar-Simpson, director de la ECAM (Parte II/III)

(Parte I Domingo 18 de Noviembre)

P. En diversas entrevistas usted ha declarado tener plena confianza en fomentar la vinculación del patrocinio e inversión privada con la financiación del cine. Viendo el panorama actual. ¿Sigue manteniendo esa confianza?

R. Sólo he tenido confianza en los incentivos fiscales, no en los patrocinios. Como productor he tenido escasos patrocinios. Otra cosa son los incentivos fiscales. Los patrocinios en cine los veo muy limitados más allá de marcas como “James Bond”. Los porcentajes de patrocinios en cine son prácticamente inexistentes, El concepto de “branded content” sí que pienso que tiene futuro. A pesar de la situación económica que vivimos, si observamos el tamaño empresarial de España y el tamaño del cine en España hay bases imponibles de sobra para todo el cine español así que sigo manteniendo la confianza en un modelo de incentivos fiscales que nos ayudaría mucho en cine

En la escuela es distinto. Dentro de mi objetivo de que no se limite a cine sino también al resto del sector audiovisual, cuando los alumnos salgan van a tener que trabajar siempre con limitaciones. Creo que hay que aprender a ser capaz de crear con lo que tenemos y no de crear de cero. Desde un punto de vista pedagógico me interesa que los alumnos trabajen con limitaciones. Para todo esto tendré que poner frente a los alumnos a las productoras de cine o cadenas de televisión que les pongan esas limitaciones, creando herramientas de patrocinio y colaboración de marcas. En cualquier caso, el sistema que la escuela tiene ahora mismo está basado en una gran parte la implicación de sus patronos y mi objetivo es conseguir la mayor independencia posible para tener más libertad y ser capaz de generar ingresos alternativos.

P. Actualmente el modelo mixto de ayudas directas e incentivos fiscales como financiación de un proyecto está debilitado al disminuir la cuantía de dichas ayudas cada vez más. ¿No cree que esta dependencia vaya a eliminar muchas producciones?

R. Es cierto que cuando hay un deterioro de un sistema, y en el diseño de un sistema nuevo siempre acaba existiendo una especie de travesía por el desierto en el que el modelo antiguo no está funcionando y el nuevo todavía no está constituido. El modelo mixto de incentivos fiscales y ayudas directas a mi juicio es el mejor posible porque se anima a las dos cosas, a la participación privada y por otro lado al apoyo de la cultura por parte del sector público. Creo que el apoyo directo al cine no ha desaparecido de ninguna cinematografía europea, y pienso que no va a desaparecer el sistema de ayudas directas, no sólo al cine sino a la cultura en general. Puede que efectivamente se vean reducidas y se busquen sistemas alternativos como los incentivos fiscales. La incorporación del sector privado como inversora en el cine  me parece un mecanismo de maduración.

P. ¿Y la creencia de que las películas son financiadas en su mayor parte por las ayudas públicas y directas?

Eso no es así. Nunca es la mayor parte de la financiación. Las ayudas directas tienen siempre un límite sobre el total gastado en la película. Se dividen en dos partes. Por un lado están las automáticas que dependen de factores objetivos para que te las den así como la cuantía y las que no lo son, las llamadas ayudas sobre proyecto, destinadas a proyectos de especial interés cultural y falta de viabilidad comercial donde los límites son del 50%. De modo que nunca podrás financiar con estas ayudas más del 50% de un largometraje y en el caso anterior se aplica un coeficiente que acaba siendo en torno al 33% de la inversión del productor con lo cual esas ayudas directas nunca financian la mayor parte del proyecto, al revés, siempre van a financiar la menor parte del proyecto. De modo que se necesita el apoyo de muchas más piezas, cadenas de tv, inversores privados, coproductores regionales, coproductores europeos, preventas, etc…

Efectivamente con la reducción de las ayudas directas el volumen de producción se verá reducido y el tipo de producción sufrirá una transformación pero eso, si se hace con cuidado en sí mismo no supone un problema.

P. La obligación de las inversiones de televisiones en cine español son fundamentales para el sector, sin embargo, existen opiniones que culpan a los medios televisivos de la mala imagen que el cine español ha tenido durante décadas. ¿Cree que se debe reformular la legislación vigente?

R. Es verdad que  tenemos una imagen malísima. Creo que todo el mundo es parcialmente responsable. Son ciertos los comentarios de que son las propias televisiones las que han hecho una campaña de comunicación a partir de su obligación de inversión para infravalorar el cine. Pero, aunque en todas las filmografías del mundo se hacen películas buenas y malas, yo creo que el modelo de financiación del cine español que ha tenido durante una época bastante larga, básicamente en los 90, era un modelo tan sencillo que al final el nivel de exigencia que se pedía era relativamente bajo. Pero yo creo que  los niveles de exigencia no eran suficientes, ahora mismo, el número de filtros que hay para que una película salga adelante es  muy superior que en la década de  los 90. Creo que, también, los productores de cine son parcialmente responsables, porque cualquiera podía  hacer películas que quizás no tenían el nivel de filtros suficientes. Lo que si detesto son los apriorismos de la opinión pública,  apriorismos  que los puedes ver  escritos en los periódicos, en las novelas y que normalmente van encabezados por “yo no veo cine español pero el cine español me parece terrible”.

Respecto a la legislación vigente, la lógica, en lo poco que la he estudiado que es en las cosas más relacionadas con cine, me parece  que está llena de errores y necesitada de regulación. Por lo tanto solo tenemos los mimbres pero no tenemos la manera correcta de ejecutarla…

Hay una cosa que también me molesta muchísimo, es cierto que todas las filmografías tienen una personalidad, pero es que la nuestra se ha convertido en un género. En los videoclubs tenías todo estructurado por géneros; drama, acción, comedia, y… ¡cine español!…. Como un generó en sí mismo. Tenemos una variedad importante dentro de las producciones españolas y no sólo películas de la guerra civil….Es un porcentaje bajísimo las que tenían una implicación directa con este tema. ¡Qué casualidad!, no sólo no hacemos películas de la guerra civil, sino que además las pocas que se hacen funcionan. El cine es un reflejo de nuestra realidad, nuestra historia,  y obviamente la guerra civil ha marcado un papel importante en nuestro país.

P. ¿Por qué no unir más el cine con la TV?

R. El cine inevitablemente necesita la tele, el cine sin tele y sin los mecanismos de financiación y difusión de la tele a través de la compra de derechos, prácticamente sería muy difícil que existiera. Hay muy pocas películas en nuestro país que se produzcan sin la participación de una tele. Otra cosa es si la televisión  necesita el cine o no…Y eso es como todo, al final son hábitos de programación que me imagino que van cambiando con una dirección o con otra. Antiguamente se programaba bastante cine. Antes del 92 sólo había una cadena de televisión, bueno dos,  y todos veíamos sábado cine. Se programaba mucho más cine. También es verdad que a principios de los noventa no había apenas series españolas. Ahora la mayoría del prime time está lleno de series españolas. Yo tiendo a creer que son ciclos y que el cine volverá a la tele. Sería una solución maravillosa.

P. Hablando de contenidos televisivos. ¿Por qué cree usted que la llamada “telebasura” tiene tanto éxito en nuestro país?

R. Bueno… Siempre es más fácil mirar las miserias ajenas que mirar las tuyas. Yo creo que la gente lo consume por eso. En lugar de analizar qué tipo de problemas o cosas estás haciendo mal en tu vida e intentar arreglarlas nos fijamos en las de los demás. El éxito de este tipo de programas radica en que básicamente es barato de producir y generan audiencia… Es como el triple salto mortal para el negocio de la tele. Y aquí es donde nos tendríamos que hacer otra pregunta… ¿La tele tiene que culturizar  o tiene que proveer del contenido que quiere el espectador independientemente de su nivel cultural?

Por Iván Pérez y Jorge Anguis

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