La voz de Mister Marshall

Sueños en color

Por Mister Marshall

El caso es que inicialmente este era un artículo sobre Charly Sheen, sin duda el tipo mas rock and roll que a día de hoy se pasea por el mundo. Como casi siempre, las cosas nunca acaban saliendo como planeamos, así que, mientras disfrutaba de sus videos caseros que él mismo ha colgado en la red, salió de su boca la siguiente frase: “Ganamos o perdemos, entre medias no hay nada”. Poco después aparecía tumbado en su sillón con las pupilas tan gordas como un ballenero japonés.

Nadie en su estado llegaría a una conclusión tan enormemente reveladora sobre lo que significa vivir y más aún cuando alguien lo hace en el mundo de la música, el cine o la televisión, en donde el trabajo de uno es legitimado, de manera muchas veces injusta, por terceras personas. Un mundo donde el trabajador de clase media, que se gana la vida con un sueldo digno haciendo las películas o los discos que quiere y cuando quiere, es percibido como un perdedor.

Charly Sheen

Así parece que funciona esto. Blanco o negro y lo que queda no es más que un charco de nada, masa informe e indefinida en donde nadan los peces, desde mi punto de vista, más afortunados.

El caso es que existe un caso atípico, triste y al mismo tiempo muy esperanzador de un hombre llamado Sixto Rodriguez. En el documental “Searching for Sugar Man”, todo empieza con un precioso paseo costero en coche y la historia de este cantante que al parecer, en su último concierto, se suicidó delante de su público en un último intento de convertir esa aparición en un referente artístico: Morir encima de un escenario.

A medida que el documental avanza nos damos cuenta que todo forma parte de la leyenda en torno de un hombre que reunía todas las cualidades para convertirse en una enorme estrella y que, debido al caprichoso destino de la música, grabó dos preciosos discos de los que se vendieron unos pocos ejemplares en los “rock and roll USA” y que pasaron sin pena ni gloria por las tiendas. Hasta que de pronto, una de esas cassettes llegó a Sudáfrica y en unos meses, las canciones de este hijo de inmigrantes mexicanos, se convirtieron en himnos generacionales para los jóvenes de un país dividido por el color de la piel. Lo más curioso de la historia es que Sixto ignoró completamente su condición de estrella durante años y se vio obligado a continuar dedicándose a la demolición de edificios en Detroit para mantener a su familia. Eso sí, vestido con smoking y con su aura de artista absolutamente intacta. Ya más mayor, pudo recoger los frutos de su trabajo y realizó giras por el país africano que le permitieron reverdecer los laureles. Más vale tarde que nunca pero el daño del olvido ya estaba hecho.

Volviendo al bueno de Charly, ahí tenemos al de nuestros días, con los bolsillos llenos de barquitos mágicos plateados, cocaína y marihuana y dando lecciones de honestidad a los que se sientan confortablemente en los reservados de los ganadores. A veces, la vida da muchas vueltas, y el bufón de la corte acaba convirtiéndose en rey o en su camello.

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