Crítica

“La mejor oferta”, de Giuseppe Tornatore

Por Eric Bertrán


No compro

A todos nos gustaría crear una historia de intriga perfecta y jugar a ser David Mamet (guionista y director de la infravalorada The Spanish Prisoner –traducida en España como La trama–, o de la intrigante El Último Golpe), y Tornatore no iba a ser menos. Pero este excepcional contador de bonitas historias (¿a quién no se le escapó una lágrima con Cinema Paradiso?), a la que sale de su zona de confort, se distrae, no sabe muy bien a lo que ha venido y es capaz de firmar un pastiche de lo más incoloro.

El larguísimo inicio nos presenta a Geoffrey Rush como un opulento vendedor/tasador de antigüedades, obsesivo, arrogante y antipático, con la misma pose que en El Discurso del Rey pero con menor empatía. Tornatore se empeña en pegarle la cámara en los morros a un actor que aburre en el primer plano, carece de magnetismo, segunda capa y seducción, y menos si el guión es caótico y se le pide que rescate a la película de un naufragio anunciado al cuarto de hora. Rush ha probado ser un excelente secundario, de los mejores del panorama actual, pero no aguanta un rol principal.

Crítica.La mejor oferta.Foto 1

Superada la introducción, uno se esfuerza en buscar al gato y al ratón (porque se supone que esto es una película de intriga) pero no hay giros en el guión, todo en él es plano como un lienzo. La falta de definición de la película es desconcertante. Incluso cuando al fin ella sale de su escondite y nos muestra cara y cuerpo en una ridícula escena de anuncio de colonia, el film no es capaz de enganchar en la trama, lanzando puñetazos al aire y buscando unas sorpresas del todo previsibles. Sylvia Hoeks resulta más interesante hablando detrás de la puerta que cuando aparece en pantalla, más un incordio que una seducción.

No queda otra que agarrarse a la excelente ambientación, el acertado tratamiento de las fobias y el cuidado en la escenificación del mundo del arte y las máquinas, siendo las escenas de las subastas de una factura excelente, muy dinámicas, con Rush brillando en un papel que ahí sí le va pintado. A quien le guste el mundillo, se lo pasará bien cuando el film se olvida de la trama y se centra en este campo.

Crítica.La mejor oferta.Foto 2

La oferta culmina con un (facilísimo) acertijo final, anunciado a golpes de platillo, sazonado de moralina asfixiante aun cuando pretende ser abrupto y melancólico (¿eran necesarios esos flashbacks?). Sencillamente, un despropósito. Aporta muy poco Jim Sturgess (buen papel en The way back), con un personaje de calzador, inverosímil de la cabeza a los pies, siendo el único acierto de casting el de Donald Sutherland, siempre un valor seguro.

Una línea: Tornatore viene con (d)efecto de fábrica… y para parecerse a Polanski o a Mamet hay que ser de otra pasta.

Apto para: aspirantes a coleccionistas de arte (excluyendo películas).

No apto para: quien espere algo coherente.

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