Retrospectiva

De detectives, ‘femmes fatales’ y halcones de oro

Por Marta Medina

El 3 de octubre de 1941 Nueva York acogía el preestreno de ‘El halcón maltés’, la adaptación al cine de la novela homónima de Dashiell Hammett, precursor de la literatura policíaca (‘Cosecha roja’, 1929; ‘El hombre delgado’, 1934, y la recopilación de relatos ‘El agente de la Continental’, publicado en 1974, entre otros trabajos). Para llevar la historia del detective Sam Spade a la gran pantalla, la Warner Bros. había apostado por un director novato, con algún que otro éxito en Broadway y que había trabajado para como guionista para varios de los grandes estudios: John Houston.

3618564091_05211dbc92_b1En su debut cinematográfico, Huston exhibe una gran pericia con la cámara, que se mueve como un personaje más dentro del espacio. El director utiliza travellings y panorámicas para seguir y encuadrar a los personajes, en constante actividad dentro del plano. Los actores aprovechan y recorren todo el espacio, casi con el miedo de detenerse y quedarse suspendidos en el tiempo, lo que, junto a los diálogos rápidos e ingeniosos y el constante movimiento de los planos, dotan a la historia de cierta vertiginosidad, de una sensación de peligro inminente que impregna la mayor parte de las secuencias.

Huston no sólo se limita a registrar las acciones de sus personajes, sino que sus planos denotan una búsqueda de expresividad que, en ocasiones, retrotrae al expresionismo alemán, con encuadres aberrados y el uso de los grandes angulares, reforzada por el uso de las luces y sombras diseñado por Arthur Edeson –también responsable de la fotografía de ‘Casablanca’, entre otros títulos-.

Para Humphrey Bogart, 1941 fue el año de su consagración, gracias a ‘El halcón maltés’ y a ‘El último refugio’. Bogart pondría voz y rostro a uno de los detectives privados más representativos de la novela negra, Sam Spade, un hombre atormentado, alcohólico y mujeriego que se ve envuelto en una trama imbricada en la que ni el protagonista ni el espectador tienen claro quiénes son sus aliados ni quiénes sus adversarios.

el-halcon-maltes-pelicula-499x367Junto a Bogart, Marie Astor se desenvuelve correctamente en el personaje de femme fatale Brigid O’Shaugnessy que, aunque quizás le quede un poco grande, compensa con su interpretación de una aparente mujer débil y lastimera en busca de un hombre que la proteja. Junto a ella, Peter Lorre, Gladys George, Sydney Greenstreet y Elisha Cook Jr. completan el entorno del detective Spade, jugando continuamente con las alianzas y el engaño para hacerse con el codiciado tesoro que da nombre a la cinta. Los dobles sentidos, las miradas y los pequeños gestos refuerzan o contradicen los brillantes diálogos, que subliman el ingenio y el atractivo de un Sam Spade de vuelta de todo.

Con una música casi omnipresente durante los 100 minutos de duración del filme –a cargo de Leo F. Forbstein, quien participó en la banda sonora de más de 600 películas a lo largo de su carrera-, Huston consigue dotar de emoción y suspense a la obra que marcaría el punto de partida de una prolífica carrera como director que duraría más de 40 años y cuyo punto final sería la imprescindible ‘Dublineses’ (1987), basada en un texto de Joyce. Ahí es nada.

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